Estaba recargando mi mp3, buscando nuevas canciones en internet, escuchando diferentes estilos: pop, clásico, latino, new age... y me sentía "en paz". Yo no sabría vivir sin la música, es mi terapia, mi válvula de escape. Creo que me gusta incluso más que leer, antes me llevaría algún reproductor de música a una isla desierta. Aunque si me dan a elegir: buena música y un buen libro.
La música, esa composición de notas, el entrelazado de melodías, me hace tanta compañía. Es capaz de cambiarme el humor en un instante, hacerme dejar la rabia a un lado. Incluso, a veces me doy cuenta, que estoy sonriendo mientras escucho una canción que me trae recuerdos.
Tantas y tantas canciones, repletas de tantos recuerdos, momentos inolvidables.
Esa noche mágica con su "sonrisa plateada" de Cómplices, siempre será "nuestra canción" para mi.
Una de mis preferidas, "Temblando". Creo que llegué a rayar la cinta de tanto escuchar, rebobinar, escuchar, rebobinar.
Letras, letras y letras de maravillosas experiencias cantadas con tanto corazón: Pedro Guerra, Ismael Serrano, mis amados Hombres G, Chenoa (un trocito de mi corazón), Ricardo Arjona, Alejandro Filio, Alejandro Fernández... y así podría seguir y no terminar. Tantas, tantas, tantas... gracias a la música, gracias a todos los intérpretes, compositores, a todos los que hacen posible que, al escuchar ese ritmo, lento, pausado, medio o "cañero", según el momento y la necesidad, pero todos ellos hacen palpitar en mi corazón y me emocionan desde lo más profundo.
La música es un lenguaje universal, hablado desde el alma y sentido desde el corazon.
No hay comentarios:
Publicar un comentario