Entre flores y bañado por el sol y el mar, ella levantó la vista del libro y giró sus ojos hacia él: en un mundo imperfecto, había encontrado al ser perfecto para ella.
Notó latir su corazón y no podía dejar de mirarle: su pelo, sus ojos hermosos que la enamoraron desde el primer momento, su nariz, esa boca fina que al sonreír le iluminaba la vida y así pasó revista a sus manos, sus brazos, su torso, sus pies... le amaba desde lo más profundo de su ser. Recordó cuantas veces había soñado con él sin conocerle, sin saber quién era, ni cómo era.
Quería hacerle feliz, que fuera el hombre más feliz!
Él, sintiéndose observado, levantó la cabeza y la miró; levantó la ceja y con esa cara de ¿sucede algo? ... Cuando iba a interrumpir el silencio con su palabra... ella acarició dulcemente con sus manos sus mejillas y juntó sus labios suavemente... palabras calladas con un beso profundo y el susurro de un te quiero sincero.
Momento mágico de un amor real.