miércoles, 7 de julio de 2010

Sensaciones aturulladas

Allí estaba ella, sentada delante del mar, disfrutando de su café, del silencio, de la soledad. Observaba el mar con la mirada perdida. Intentaba tener la mente en blanco, pero su cabeza era una jaula de grillos, pensamientos hacia aquí, pensamientos hacia allí. De repente, sin darse cuenta, notó que sus ojos se humedecían... una mezcla de paz interior y de soledad al mismo tiempo. Ansiaba querer, AMAR en mayúsculas. Se notaba llena y completa, pero era ya mucho tiempo, demasiado tal vez, sin un cálido beso, sin sentir ese estremecimiento de la piel con el roce de una caricia. Nada le hacía más ilusión que poder entregar todo el amor que sentía dentro y le causaba tristeza no volver a sentir ese amor de otra persona hacia ella.. Echaba de menos las mariposas en el estómago, el corazón latiendo a mil por hora, volver a sentirse bella, sentirse enamorada y correspondida.
Sin más y después de permitirse ese momento de añoranza de algo que fue... ella miraba al infinito, sintiendo los rayos del sol en su piel y se sintió agradecida e inmensamente feliz por haber tenido la oportunidad de vivir el amor en su plenitud, sentirse enamorada y correspondida en el pasado... sentimientos y recuerdos que aún perduran en su corazón y a los que ella puede volver y rememorar en esos momentos de añoranza y de soledad.
Suena a locura... disparidad de sentimientos... así es ella... feliz, en paz con su vida y con su soledad, pero con esa pizquita de tristeza por la añoranza del... AMOR.