
Estaba escuchando una entrevista y estas palabras han hecho eco en mí: amor generoso.
Muchas veces, al terminar el día, analizo las experiencias vividas, qué he hecho, cómo me he comportado con la gente conocida, desconocida... cada vez vivimos más rápidos, o sería mejor decir: pasamos por la vida a una velocidad asombrosa, pero nos olvidamos de vivir, de sonreir, de disfrutar.
Dentro de unas horas me levantaré e intentaré compartir algo en lo que creo: el amor generoso. Ese amor cambia todo: cambia a uno mismo y al momento, todo su alrededor se transforma.
El mundo está crispado, cada vez hay más depresiones, más caras largas, tristeza, hambre, guerras, peleas, gritos, soledades... no voy a cambiar el mundo, tampoco lo pretendo, ¡Dios me libre!, pero sí ser una gotita en el océano... pienso que el amor es la base de la vida, el motor que nos mueve. Si realmente sintiéramos eso, ese amor dentro de nosotros: amor por nuestros padres, hijos, amigos, familiares, vecinos, conocidos y desconocidos... amor por nosotros mismos... los ánimos se calmarían.
Así que, aquí dejo mi mejor sonrisa y mi intención de conservarla y cultivarla con tolerancia y aceptación, día tras día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario