Empiezo a sentir que necesito olvidarte, necesito dejar de pensar en ti, necesito enterrar mis ilusiones. Me duele haberme sentido tan insignificante, quizás haber creído que realmente tus palabras fueron ciertas y, como tantas veces, me he hecho mis castillos... de arena...
Entiendo tu postura, pero me duele... me duele no tener noticias, me duele no saber de ti, ni siquiera un triste mail que diga: -sé que sigues ahí, cómo estás?
Ya dicen y es tan cierto: no hay mayor desprecio que no hacer aprecio.
Me hubiera encantado, aunque mi amor por ti no hubiera llegado a más, poder compartir de tarde en tarde, un café contigo, un rato de charla distendida... pero, para eso hemos de querer los dos... al menos tenerte como un amigo...
En fin, mi ojazos, mi chichillas... pasado mañana hará un año que nos encontramos aquella noche en la que robaste mi corazón... y seguimos peor que al principio, ahora ya no siento ni la posibilidad de escribirte o llamarte, sólo para saber de ti. Creo que ha llegado el momento de pasar página, es una bonita fecha para sacarte de mi cabeza y de mi corazón.
No lo he llegado a entender nunca, pero contigo he sentido algo extraño: ¿cómo se puede llegar a querer tanto a alguien que no está a tu lado? ¿cómo se puede echar de menos a alguien que nunca has tenido?
Te querré siempre, pero yo ya no lucho más y dejo de alimentar mis ilusiones con tus recuerdos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario