lunes, 18 de agosto de 2008

Dios da pan...

Pues eso mismo, Dios da pan al que no tiene dientes. Eso dice el dicho y hoy me ha dado que pensar.
Hoy es Santa Elena, o lo que es lo mismo, mi santo (que es muy distinto a que yo sea una santa! chiste fácil y malo...). Bueno, entre muchas felicitaciones, he recibido la de una persona que apareció hace unos meses en mi vida. Me he quedado de piedra al leerla y he pensado eso mismo: Dios da pan al que no tiene dientes.
Él, un chico la mar de majo, al que le gusto como soy, con mis rarezas, con mis minas para que no se acerquen las personas, con mis barreras, mis escudos... que hemos salido un par de veces y no hace más que decirme: -Elena, me gustas mucho. Yo, una persona acojonada, sí... esa es la palabra. Me parece un chico atractivo, no digo que no, pero algo de él me asusta... o es en sí una nueva relación? Lo que sé, que lo intento, pero no hay feeling, no hay mariposas, no hay esperanzas, no hay temblores. Sólo hay un gran aprecio a alguien que me parece una muy buena persona y al que quiero hacer el menor daño posible.
Triste incongruencia: yo tengo el corazón cargadito de tiritas, pegaditas en las recientes heridas y, por mi parte, voy a hacer daño a una persona, sabiendo lo que se siente, y sin quererlo... triste, triste... quizás ese sea uno de mis miedos: no me gusta hacer daño, aunque sea sin querer... triste, triste.

No hay comentarios: