Ella le sentía en su corazón, pero aún no lo conocía físicamente. Sabía lo que quería, sabía que lo quería... pero, aún no sabía a quién iba a querer.
Cada vez lo tenía más claro, la vida sólo se vive una vez y quería vivirla junto a él. Soñaba con hacerle feliz. Disfrutar de cada segundo, hacer de su tiempo un nosotros.
Se veía junto a esa persona que sabía que si ella caía, él la cogería a tiempo y la ayudaría a levantarse. Le daba confianza, seguridad, le sacaba su lado romántico.
Desde aquel instante, desde aquel cruce de palabras... hasta la luna fue diferente.
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