domingo, 2 de marzo de 2008

"El amor tiene aristas, las heridas nos mantienen vivos"

Leí esta frase, hace ya tiempo, en una página de internet (es de una película) y me encantó.

Es una frase muy cierta, que me llegó y me hizo pensar.

No cambiaría ninguna de mis relaciones vividas y eso que todas me han dolido muchísimo porque he sentido muchísimo, pero las volvería a vivir enteritas porque todas me han dejado algo.

Hasta la primera que fue un "visto-no visto", pero ese primer beso no lo olvidaré nunca.

La PRIMERA en mi corazón porque siempre tendrá un lugar destacado; amores y desamores, encuentros y desencuentros, nervios a flor de piel... mucha incomunicación propia de la inmadurez de esos años, pero un AMOR SOBRE TODAS LAS COSAS. Lo hermoso de todo eso, que ese amor sigue estando y sé que vivirá en mí toda la vida.
Y yo seguiré siendo siempre "su sonrisa plateada".
Estuve muy enamorada... es tan bonito recordarlo, tener la oportunidad de recordar que has AMADO.
Lo triste, descubrí tanto amor cuando ya era tarde... el suyo y el mío... o quizás es lo bueno porque ¡por fin lo descubrí! Pero, nos queda lo más hermoso: EL AMOR EN SU PURA ESENCIA. Él sabe que siempre será una persona muy especial, tiene un rincón privilegiado en mi corazón. La pasión y el amor que pudimos sentir cuando éramos novios, se ha transformado en una profunda amistad, ahora es uno de mis mejores amigos y me siento feliz; de mis amigos, es uno de los que mejor me conoce, sabe lo bueno y lo malo de mi... ¡¡y aún así me quiere!!

Mi segunda relación: breve, pero intensa.
Toqué el cielo con las manos.
Durante esos meses me sentí una princesa: me cuidaron, me amaron... y esta vez yo me dejé!
Los años habían ido pasando, ya era otra relación, él y yo éramos otras personas, y algunos miedos de la anterior relación fueron desapareciendo, otros aún estaban arraigados... pero, no cambiaría ni un segundo de nada de lo que viví. Pensaba que no volvería a enamorarme, pero ME ENAMORÉ.
Guardo con gran cariño la cicatriz de esta historia de amor y un maravilloso recuerdo que aún me estremece.

Cuando ya no creía en el amor de pareja, cuando me sentía incapaz de "volver a sentir"... mi corazón volvió a palpitar con fuerza, hizo notar que aún estaba ahí la capacidad de AMAR y ENAMORARSE. De la manera más absurda apareció en mi vida y de la manera más tonta desapareció. Volvió a aparecer el monstruo de la incomunicación, hablábamos lenguajes distintos, diferentes maneras de ver la vida... ni él lo hizo mal, ni yo lo hice mal... cogimos caminos distintos y ya no caminábamos juntos.
Tampoco cambiaría ningún segundo con él, volvería a pasar por todo desde el principio.
Aún me estremezco al recordar lo contenta que me ponía cuando recibía un mensaje suyo, sus notas en mi cartera, bajo la almohada, el nerviosismo de nuestro primer cine, el "contrato firmado" aquella madrugada. El sentirme cómplice de su vida y sentir que ESTÁS junto a alguien. Esos silencios tan hermosos, comprensión y respeto y MUCHO AMOR.
Fui muy feliz a su lado y con eso me quedo... lo triste, prefiero olvidarlo.
Otra cicatriz en el mismo corazón. Mucho aprendido, pero mucho más queda por aprender.

No cambiaría nada de lo vivido y de lo que viviré.

Quiero seguir teniendo la capacidad de sentir, eso significa que estoy viva. Me encantaría volver a tocar el cielo con las manos, pero si no fuera así... no me pongo triste porque ya he tenido la oportunidad de saber lo que es AMAR.

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